No se cuanto tiempo hace que no escribo nada en el blog, para ser sincero no he parado para nada desde hace dos meses y aun sigo sin parar.
Durante estos dos últimos meses he tenido una montaña de cosas que hacer, que asimilar, que aprender y de afrontar; pero aun sigo teniendo otra montaña mas.
En el mes de junio fue todo un poco desastroso, suspender el examen de CISCO con un 7 y no pasarlo porque pedían un 8; la noticia de que si seguía en la misma empresa y me pedía el cambio a Barcelona iba a ganar una miseria y con eso no me podría ir a vivir allí, el intentar encontrar una alternativa para todo. Todo eso y algunas cosas más hizo que este mes fuese muy duro para mi.
Durante mucho tiempo siempre he dicho “que lo imposible no existe, solamente hay cosas muy difíciles de conseguir” y además si tienes la persona adecuada a tu lado, todo se hace mucho más fácil en el momento. El aceptar que me había gastado una pasta para hacer un examen del que no me habían ni me había preparado lo suficiente, fue fácil de superar, lo aceptas y punto, no se le puede dar más vueltas a algo que no las tiene. Es más fácil dedicarle ese esfuerzo a cosas más importante y eso es lo que hice, ya que en ese momento mi principal problema era que quería irme a Barcelona para vivir allí con mi novia y mes tras mes, se iban cerrando las puertas poco a poco, pero como huir es de cobardes y yo no lo soy, fui rompiendo las puertas que se me cerraron. Porque cuando una puerta se te cierra hay otra que se te abre si tu quieres.
Después de echar el curriculum en cerca de 20 empresas en Barcelona, recibí la llamada de una de ellas donde me pedía hacerme una entrevista el día 21 de junio allí. Vamos ni me lo pensé, de cabeza me fui allí ha hacerla. NOTA: No le recomiendo a nadie que se haga ida y vuelta de Alicante a Barcelona en el mismo día, es morirse.
Y bueno de esa entrevista nació un trabajo y es en el que me encuentro ahora mismo. Un trabajo distinto, en una ciudad distinta y una vida distinta.
Voy a aprovechar este post para decir que hace 12 días hice un año con la mujer de mi vida, la mujer que ha conseguido enseñarme un mundo que nunca había visto: ciudades nuevas, países nuevos, culturas nuevas, conceptos de la vida nuevos… simplemente ha conseguirme hacerme la persona más feliz del mundo. Por primera vez me siento muy orgulloso de mi mismo, porque conseguir lo que estoy consiguiendo no lo consigue uno solo, se consigue si tienes un apoyo constante día a día para superar cualquier caída. Esto es tan sencillo como gritar que “HE TENIDO LA SUERTE MÁS GRAN DEL MUNDO ENCONTRANDOLA”, ya no necesito nada más porque lo que necesito son sus besos, sus abrazos, su compañía… solamente la necesito a ella.
Me he pasado toda mi vida buscándola y una noche en el lugar que nunca me imaginé que iría la encontré con esos pantalones blancos y sus ojos verdes. Pero como toda su suerte se acabó cuando me encontró esa noche (¡¡¡viva las macetas!!!) , le tuvieron que romper la luna del coche. Aunque la noche acabó un poco mal, no la hubiera cambiado por nada, porque esa noche donde la caja de felicidad quiso buscar la llave para poder abrirse.
Ahora mismo me encuentro en el tren a una hora y cuarenta y cinco minutos de Alicante para volver a ver mi chica de las dos estrellas.
Ya os iré contando más cosas de mi nueva vida en Barcelona , que a ver si me voy de aventura con la cámara por allí.